Algunas palabras sobre mis métodos de enseñanza:
Resulta por lo menos curioso observar como el arte sonoro ha quedado reducido a un conjunto más o menos coherente, segun los casos, de reglas matemáticas. Si bien es cierto que la música es ciencia no lo es menos que también -y por sobre todas las cosas- es arte. El arte está enraizado en nuestro mundo emocional y afectivo, dicho en otras palabras, nuestro mundo espiritual. Esta bipolaridad -y ello sin desconocer que la mente humana funciona de esta manera (negro-blanco, día-noche, risa-llanto, arte-ciencia), nos ha impedido poseer la percepción de la unidad, del todo. Por eso la música consta de dos polos indivisibles: lo que tiene de arte, por lo cual intercambiamos sentimientos y emociones, y lo que tiene de ciencia, matemática y física, simples medios al servicio de un fin superior.
Por tanto mi modo de enseñar música contempla la interacción de ambos aspectos en cualquiera de las disciplinas que transmito.
A lo largo de muchos años de conservatorio, y luego de ser músico profesional, de haber acompañado muchos cantantes, de haber escrito mucha música para teatro y comedias musicales, de haber grabado, y de haber dirigido coros y orquestas he elaborado metodologías y conceptos propios que me encantaría compartir con ustedes.